Crónicas de la Paz II

Crónicas de la Paz II

Los Acuerdos de Paz deben ser un ejemplo para la más amplia convergencia de los guatemaltecos honrados, amorosos a la patria y de su pueblo. Después de años tan dolorosos, la victoria debe ser para Guatemala.

Si se comparten horizontes y valores, las discrepancias sólo serán para buscar mejores caminos, sin dogmatismos, sin hacer al país víctima de fundamentalismos negados al cambio y a la apreciación objetiva de la realidad.

Los Acuerdos de Paz son nuestro legado a las nuevas generaciones. Los ponemos en manos del pueblo de Guatemala para que los levanten como bandera de lucha a favor del bien común, la conciliación nacional, la democracia y la paz.

Nadie puede imponer desde afuera a pueblo alguno, una paz verdadera y estable, si ese pueblo no la quiere y si ese pueblo no consigue cimentar, desde adentro y por sí mismo, su propia conciliación interna.

Centroamérica será vista como una región unida, en paz y con regímenes democráticos positivos y constructivos, viendo en el futuro un proceso de desarrollo verdaderamente efectivo… La firma de la paz es una buena noticia, no sólo para Guatemala sino para Centroamérica en general.

Escrito el 17 de septiembre de 2010.

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