Regeneración del pensamiento político (II)
“La tradición no se adquiere por herencia, hay que conquistarla con fatiga” T.S.ELIOT
El ser humano aspira a su propia subsistencia y a la felicidad. El bagaje del ser humano no es solo su inteligencia, también lo compone su fe, y ordenando la inteligencia con la fe, aprenderá a encontrar el sentido de la vida, y tal vez lo que alguien llamara las verdaderas respuestas a las preguntas auténticas.
El principal reto político de Guatemala para el presente siglo XXI es la regeneración de sus instituciones sociales, económicas y políticas, así como de ideas que han desencantado a miles de personas que se percatan que no se sienten representados por esquemas, gobernantes y sistemas que han dimitido de su compromiso con la excelencia y la eficacia. Y el segundo reto es que ese nuevo compromiso político no se quede en la mera disquisición teórica, sino que baje de las nubes, para otorgar soluciones concretas.
¿El futuro? Ortega y Gasset comentaba que la vida humana es un proyecto de futuro porque ha de ir haciéndose literalmente de forma continua, sin detenerse un segundo. El futuro es por tanto el propio presente. Y para ese futuro no hallaremos viento favorable si previamente no sabemos el rumbo al que queremos dirigirnos.
El dirigente político Unionista, esa persona que compromete su esfuerzo a la Administración Pública tiene un importante reto ante sí: servir a la Patria, servir de enlace, de puente entre las necesidades de la sociedad y la posibilidad de su consecución. Quien logra este objetivo ejerce su capacidad de liderazgo, que en último término no es sino la cualidad para conducir a la sociedad hacia las metas que entre todos se han elegido. El liderazgo Unionista precisa de un contrato previo pues su legitimidad no nace del propio líder, sino de las personas a las que representa.
La acción social es muy importante, pero al igual que una nave necesita timón y capitanes, la sociedad guatemalteca precisa modelos y liderazgo. La rebelión de las masas de la que hablaba Ortega ha degenerado en el odio a la excelencia y en la exaltación de la mediocridad. Pero la regeneración exige esfuerzo, pasión, dedicación y, por supuesto, líderes Unionistas capaces de encarnarla.
Resulta imprescindible que las tendencias y posiciones Unionistas se introduzcan en medios y grupos de presión para actuar desde dentro del partido hacia todo el espectro político.
El reto del actual tiempo político consiste en romper con la convencional relación partido/sociedad de aislamiento y lejanía, para lograr una participación y un interés de las personas, tanto en nuestra organización política, como en acciones y programas, y en las personas que tienen la responsabilidad de llevarlos a cabo.
El paso decisivo en esta línea es sin duda el liderazgo. El equipo dirigente Unionista tiene que ser riguroso y capaz de transmitir optimismo desde la verdad, proclamando su propia alternativa que no puede basarse únicamente en los fallos del rival. Si no existe liderazgo y no se tiene confianza en el propio programa es muy complicado crear ilusión y movilizar a los ciudadanos.
Este liderazgo Unionista debe articularse en torno a varios núcleos:
1. Conexión con los problemas reales de la gente. La regeneración de la política Unionista pasa por una forma de actuar más transparente, donde el ciudadano se pueda ver representado.
2. Ruptura de los límites clásicos gobierno/oposición. En ocasiones se asemejan a las dos caras de una moneda. Pragmatismo es el nuevo paradigma de la gestión política efectiva.
3. El despertar de las llamadas clases medias, o de la mayoría silenciosa, es vital para la regeneración de la política.
Corresponde a los Unionistas despertar del letargo a las masas, presas de la plaga del pensamiento políticamente correcto, enseñando a cada uno a pensar y decidir, regenerando las aspiraciones espirituales del ser humano, rescatándolo así de la profunda deshumanización a la que se ve sometido por el “progresismo vacuo” y “el pensamiento débil”.
Todo ello en el marco de un Contrato con las personas que viven y trabajan, con seres humanos reales que requieren soluciones tangibles y que se cuente con ellos para resolverlas.
Sólo con el regreso a las raíces, una sólida creencia en valores y un rumbo determinado es posible enfrentarse con posibilidades de éxito a las crisis del tiempo actual.
Continuará.









